Como docentes debemos de replantear nuestro rol para la enseñanza de la Historia, ya que los métodos tradicionales empleados (narrativo, memorístico, fechas y personajes, cuestionarios, etc.) han dejado de ser funcionales por si mismos, en tanto consideremos que somos los transmisores del conocimiento y nuestros alumnos los receptores.
Nuestros alumnos deben ser agentes constructores de su propio conocimiento, estimulados por su maestro para que explore e indague en diferentes fuentes, formule cuestionamientos, interprete la información obtenida y la represente, formulando y compartiendo sus propias conclusiones.
En la medida en que nosotros estemos concientes del verdadero rol que tenemos en la enseñanza de la Historia, buscando estar actualizados y apropiándonos de las nuevas tecnologías, lograremos motivar y ofertar un aprendizaje más atractivo y sobre todo significativo para nuestros alumnos. Un aprendizaje que le permita ir acrecentando su conciencia crítica a lo largo del desarrollo de su vida y, estar preparado para este mundo en constante cambio.
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